Nunca es tarde para empezar
Por qué la edad no es el problema y cómo el miedo a no ser suficiente es lo que realmente te está frenando
s4vitar
16 de febrero de 2026 · 4 min de lectura
Cada semana recibo mensajes parecidos:
Oye S4vitar, tengo 30 años, ¿es tarde para empezar en ciberseguridad
Oye, tengo 20, siento que voy tarde porque otros empezaron a los 14
Tengo 35, ¿ya no merece la pena cambiar de sector
Tengo 40, ¿las empresas me descartarán por la edad
La pregunta cambia el número. El fondo es siempre el mismo.
Es tarde para mí.
Y cada vez que la leo pienso lo mismo. La edad no es el problema. El problema es la narrativa que te estás contando.
Hay algo curioso en esta obsesión. Una persona de 20 años cree que va tarde porque ve a chavales de 16 explotando máquinas en HackTheBox. Una persona de 30 cree que va tarde porque piensa que debería haber empezado con 22. Una de 40 cree que el tren pasó hace una década.
Siempre hay alguien más joven. Siempre hay alguien que empezó antes.
Si esa es la referencia, siempre irás tarde.
La pregunta en sí misma deja ver algo más profundo. No habla de edad. Habla de inseguridad. Habla de compararte con una versión idealizada de otro. Habla de miedo a no ser suficiente.
La edad es solo el envoltorio.
Cuando alguien pregunta si es tarde para empezar, en realidad está preguntando si tiene permiso para intentarlo. Si no va a hacer el ridículo. Si no va a perder el tiempo. Si no va a quedar expuesto.
Y eso no tiene nada que ver con el calendario.
He visto personas de 18 años con una mentalidad mediocre. He visto personas de 35 con una disciplina brutal. He visto gente de 40 estudiar con más hambre que muchos adolescentes.
La edad no determina la actitud.
Es cierto que existe un discurso alrededor del mercado laboral. Que las empresas buscan perfiles jóvenes. Que a cierta edad te consideran obsoleto. Que es más difícil entrar sin experiencia previa.
Parte de eso puede ser real en algunos contextos. Pero hay una trampa en esa forma de pensar.
Ser mayor no significa ser obsoleto. Significa, en muchos casos, haber vivido más. Haber cometido más errores. Haber aprendido a gestionar frustraciones. Haber desarrollado responsabilidad. Haber entendido lo que cuesta construir algo.
Eso, en un sector como la ciberseguridad, no es un defecto.
La madurez puede traducirse en constancia. En foco. En menos distracciones. En una relación más seria con el aprendizaje. Cuando alguien con 30 o 35 años decide estudiar algo nuevo, normalmente no lo hace por moda. Lo hace porque ha reflexionado.
Y eso pesa más que la edad.
El miedo real no es que tengas 30 o 40 años. El miedo es no encontrar trabajo. Es invertir tiempo en algo que no garantice un contrato. Es sentir que partes desde atrás.
Pero ahí es donde está el error de enfoque.
Si empiezas en ciberseguridad únicamente con la obsesión de conseguir trabajo lo antes posible, vas a vivir cada obstáculo como una amenaza. Cada dificultad técnica como una señal de que no eres suficientemente bueno. Cada comparación como una confirmación de que vas tarde.
Empiezas desde la carencia.
En cambio, cuando empiezas porque te intriga, porque te gusta desmontar cosas, porque disfrutas entendiendo cómo funcionan los sistemas, porque te llena resolver problemas complejos, entonces el proceso cambia.
Ya no estudias solo para ser empleable. Estudias porque quieres entender.
Y cuando haces algo con interés real, la constancia sale casi sola.
Las oportunidades rara vez aparecen cuando las persigues con ansiedad. Suelen aparecer cuando llevas tiempo haciendo algo con profundidad. Cuando construyes criterio. Cuando generas valor sin estar mirando el reloj.
Nadie puede prometerte que a los 35 conseguirás trabajo en seis meses. Nadie puede asegurarte que el mercado será justo. Pero sí puedo decirte algo con claridad.
La alternativa a empezar es no empezar.
Dentro de cinco años tendrás cinco años más. La diferencia es si los habrás invertido en algo que te interesa o si seguirás preguntándote si era tarde.
La edad es un número. Lo que realmente importa es qué haces con el tiempo que tienes por delante.
Hay personas que a los 25 ya se sienten derrotadas. Hay otras que a los 40 están empezando su etapa más interesante. No es una cuestión biológica, es una cuestión mental.
Si decides no intentarlo por tu edad, lo que estás diciendo en realidad es que no confías en tu capacidad de construir algo desde donde estás.
Y esa sí es una limitación real.
No te minusvalores por el número que aparece en tu documento de identidad. No decidas no hacer algo que te llama la atención por miedo a llegar tarde. No tomes decisiones basadas en comparaciones superficiales.
Si te gusta la ciberseguridad, empieza. Si te genera intriga, empieza. Si te llena aprender sobre ello, empieza.
El mercado vendrá después.
La edad no es la barrera. La barrera es la historia que te cuentas sobre ella.
Y esa historia puedes cambiarla hoy.