Cuando explicar se castiga

Un strike de YouTube y el problema de crear contenido técnico hoy

s4vitar

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11 de febrero de 2026 · 3 min de lectura

Ayer intenté publicar un vídeo titulado “Cómo Hackear una Contraseña”. Un vídeo sencillo, básico y puramente informativo. En él explicaba por qué algoritmos como MD5, SHA1 o SHA256 no se consideran seguros para el almacenamiento de contraseñas y cómo, en determinados contextos, un atacante puede llegar a adivinarlas. Nada nuevo, nada extremo, nada que no se haya explicado mil veces antes en libros, cursos, universidades y otros canales de YouTube.

El vídeo estaba planteado como todos los que hacemos siempre. Contexto teórico, ejemplos claros y un laboratorio controlado. Sin explotación real, sin daño, sin facilitar ataques contra sistemas reales. Divulgación técnica, ni más ni menos.

YouTube decidió eliminarlo.

No solo eso. Tras apelar la decisión, recibí un correo apenas tres minutos después indicando que la apelación había sido rechazada. Tres minutos para un vídeo de más de treinta. Es materialmente imposible que nadie haya revisado el contenido completo. No hay análisis, no hay contexto, no hay revisión real. Hay una decisión automática y un cierre inmediato del caso.

Y aquí es donde empieza el problema de fondo.

YouTube presume constantemente de fomentar contenido educativo, divulgativo y responsable. De apoyar a creadores que explican tecnología, ciencia o seguridad. Pero en la práctica, muchos de los que intentamos hacerlo bien nos encontramos con un muro arbitrario. Da igual el enfoque, da igual el contexto, da igual que no haya intención maliciosa. El sistema decide y punto.

Lo más llamativo es la incoherencia.

En la propia plataforma existen miles de vídeos, muchos en inglés, con títulos como “How to Hack a Password”, “Password Cracking Explained” o similares. Algunos con millones de visualizaciones. Siguen públicos. Siguen monetizados. Siguen disponibles sin ningún tipo de restricción. Contenido, en muchos casos, incluso más explícito y sensible que el nuestro.

Entonces la pregunta es inevitable, ¿por qué unos sí y otros no?

No estamos hablando de contenido ilegal, ni de instrucciones para cometer delitos, ni de herramientas distribuidas sin contexto. Estamos hablando de explicar cómo funciona algo para entender por qué ciertas prácticas son inseguras. Justo lo que se supone que hay que hacer para mejorar la seguridad, no para romperla.

Este tipo de decisiones afectan directamente a muchos creadores técnicos. Personas que se esfuerzan por cumplir normas, por contextualizar, por no cruzar líneas, por educar de forma responsable. Y aun así, no sirve de nada. El sistema no distingue. No valora la intención ni el enfoque. Penaliza palabras, títulos o temáticas sin entrar al fondo del contenido.

El mensaje que se transmite es peligroso. No se castiga el daño real, se castiga el tema. Y eso empuja a muchos creadores a dos caminos igual de malos. O suavizar tanto el contenido que deja de ser útil, o directamente abandonar ciertas explicaciones por miedo a sanciones arbitrarias.

Mientras tanto, contenido realmente problemático, sensacionalista o claramente irresponsable sigue circulando sin problemas. Porque encaja mejor con el algoritmo, porque genera clics, o simplemente porque nadie ha decidido mirarlo.

No es una cuestión personal. No va de un vídeo concreto. Va de la inseguridad constante de crear contenido técnico en una plataforma que no ofrece criterios claros ni procesos de revisión serios. Hoy es un vídeo sobre contraseñas. Mañana puede ser cualquier otro concepto básico de ciberseguridad.

Aun así, no pienso parar.

Aprovecharé estos días para grabar todo lo que pueda, dejar varios vídeos preparados y seguir adelante. También para avanzar en proyectos que tenía pendientes, como el curso de “Arch Linux Desde Cero”, que llevaba tiempo queriendo desarrollar con calma.

Crear contenido técnico siempre ha tenido fricción. La diferencia es que ahora esa fricción no viene solo de explicar cosas complejas, sino de usar plataformas que dicen apoyar la educación mientras la castigan de forma automática.

Seguiremos haciendo las cosas bien. Aunque a veces eso signifique hacerlo cuesta arriba.

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